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Francisco: Itinerario de vida de un mártir cubano (Spanish Edition)

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Rogelio González Corzo, (Francisco) 1932-1961. El grito de ¡Viva Cristo Rey! fue tan estentóreo que se oyó por encima del estampido de los fusiles. Y cuando el joven ca El grito de ¡Viva Cristo Rey! fue tan estentóreo que se oyó por encima del estampido de los fusiles. Y cuando el joven cayó destrozado por las balas, el grito seguía retumbando con un eco poderoso, porque había muerto por amor a sus hermanos. No hay amor más grande que el que da la vida por sus semejantes. Es el amor que nos enseñó Cristo, el amor a la vida, que pasa por encima del dolor y de la muerte. Rogelio, cuyo nombre de guerra era Francisco, era hasta ese momento la figura principal del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) fundado para recuperar la revolución que costó en Cuba tantas vidas y que fue traicionada, secuestrada y vendida por los comunistas. En 1959, Rogelio, educado en colegios católicos, egresado del Colegio de Belén y miembro de la Agrupación Católica Universitaria (ACU) era un Ingeniero Agrónomo de 27 años, graduado de la Universidad de La Habana con posgrados en la Universidad Estatal de Luisiana, que comenzó a trabajar en el Ministerio de la Agricultura como Director General siendo Ministro Humberto Sorí Marín. Los dos soñaban llevar a cabo una Reforma Agraria que realizara los más caros anhelos del campesinado cubano. Días antes de que se proclamara la ley al efecto, el proyecto fue escamoteado por Fidel Castro, quien se reunió con un grupo de sus incondicionales, militantes del Partido Comunista para cambiar el texto original con añadidos de Fidel, que proclamó la Reforma Agraria sin contar con los verdaderos autores del proyecto, y la hizo pasar por suya. Pero esa Reforma Agraria, como toda Cuba sabe, comenzó como parodia, al final resultó una farsa, los campesinos quedaron más pobres y desamparados que antes, y fue el primer acto de la tragedia inmensa que se abatió sobre la Nación cubana. Nuestra religión católica nos hace perdonar el crimen, pero queda prohibido olvidar.